adopte.app

Inscripción conexión

¿Quién dejó a quién? Una cuestión que ya no debería avergonzarte

Dicen que en el juego del amor unas veces se gana y otras se aprende. Sí, ya, el dicho no es exactamente así, pero es que eso de vivir el amor fallido como una derrota ya se nos antoja muy del siglo pasado. El estigma acerca de quién dejó a quién es muy de rendir cuentas de cara a la galería, pero a la hora de la verdad, ¿quién no se ha encontrado en ambas caras de la moneda?

¡Abajo el tribunal del amor!

Nos quejamos mucho de las preguntas impertinentes de las cenas de Navidad, pero poco se habla de esos familiares, amigos y conocidos que se ponen en modo paparazzi cada vez que se enteran de una ruptura amorosa: ¿Pero por qué lo dejasteis?, ¿Qué pasó?, ¿Fue él o fuiste tú?, ¿Hubo terceras personas?

Pleno siglo XXI y todavía hay personas que hacen que hablar de rupturas vaya acompañado de cierto sentimiento de culpa, y esa sensación de tener que justificarse por todo. ¡Como si salir de una relación fuera siempre motivo de fracaso y no una forma de autocuidado o de evolución! A este tribunal de pacotilla del amor, adopte le responde que no, que nadie es menos digno de amor por haber sido dejado, ni más maduro por haber sido quien dejaba. Las relaciones no son una lucha sentimental en la que siempre se gana o se pierde. Con haber vivido la relación de forma honesta y sincera, es más que suficiente.

Todos hemos dejado (y no, no somos crueles)

Bastante difícil es decir hasta aquí hemos llegado como para sentir un nudito en el estómago cada vez que alguien pide explicaciones. Dejar a alguien no te convierte en la mala de la peli siempre y cuando lo hagas desde la sinceridad, el respeto, e incluso desde el amor que aún conservas por esa persona. Y, sobre todo, ¡no pidas perdón por haberte elegido! Cerrar etapas a tiempo te honra mucho, pero si todavía vives rodeada de gente que te hace sentir como una pequeña villana, te regalamos unas frasecitas desacomplejadas para salir del paso:

SI LO VUESTRO HA ACABADO BIEN:

  • - Dejar ir a tiempo también es mi forma de cuidar a esa persona y a mí misma.

  • - Seguir por inercia hubiera sido una falta de respeto al amor que nos tenemos.

  • - Hemos crecido de formas distintas, y yo amo la versión en la que nos hemos convertido, pero ahora necesitamos caminos separados.

SI LO VUESTRO HA ACABADO REGULÍN:

  • - Tengo la bonita costumbre de no retener las cosas que no me hacen feliz, y esta relación ya no me aportaba nada de lo que yo quería.

  • - He elegido crecer, y no acomodarme ni conformarme. Esto es lo más importante para mí.

  • - Prefiero soltar a tiempo que convertirme en una versión triste de mí.

Y todos hemos sido dejados (y no, tampoco somos unos desgraciados)

Si fuiste tú quien tuvo que enfrentarse al temido tenemos que hablar, respira hondo y tranquilízate. Es normal que necesites dedicarte unas cuantas sesiones de drama en la intimidad, pero la tristeza que ahora te habita no simboliza ninguna derrota. Sentir es positivo, no demonices este momento ni intentes pasarlo por alto.

En los días más grises, nada apetece menos que tener que poner buena cara y justificarse ante terceros, pero en el caso de que alguien insinúe que eres la loser de la relación, ten algo muy claro: ser dejado no es sinónimo de ser insuficiente. Tómatelo como un cruce de caminos en el que vuestros destinos deben tomar rutas distintas. Duele, sí, pero eso no te hace menos valiosa (y que nadie te convenza de lo contrario). Si estás que no estás y ahora mismo no sabes ponerle palabras a esta situación, te echamos una mano:

  • - Sí, me dejó, y no es algo que yo quisiera que ocurriera, pero aunque dolió, agradezco que haya sido antes de que me hiciera perder el tiempo.

  • - A veces simplemente no nos amamos de la misma manera ni en los mismos tempos. Se ha terminado, pero estoy feliz por todo lo vivido.

  • - Me alegro de que alguien tomara la decisión de terminar algo que en su momento yo no era capaz de ver.

Quédate con el proceso y no con el resultado

¿Os respetasteis? ¿os hicisteis bien? ¿crecisteis juntos? Esto es lo que cuenta, y lo demás es puro cotilleo de sobremesa. Pocas cosas son para siempre, pero lo que es bonito, permanece en el recuerdo y, sobre todo, nos enseña a ser mejores en relaciones futuras.

Y recuerda: si te molesta que la gente chafardee durante tus rupturas, da un paso atrás y actúa con la misma discreción cuando alguien pase por una situación similar. Lo de tocar las narices con prejuicios disfrazados de justificaciones innecesarias ya no va con nosotros.

Si te ha gustado este artículo, vas a flipar con:

Rompiendo prejuicios sobre el luto posruptura

Contacto cero tras una ruptura, ¿siempre funciona?

me inscribo
back to top