El beso: un acto mínimo con máximas consecuencias
Dicen que las cosas de palacio van despacio. Y sí, a veces un beso deseado puede demorarse muuuuucho más de lo que nos gustaría. Nos pasamos horas, días, semanas, meses e incluso años ligando con alguien y de repente, de un momento a otro, AHÍ ESTÁ: llega ese beso que apenas dura unos segundos pero que no necesita más para cambiar las cosas de arriba a abajo. Es breve, es simple, es mínimo y, sin embargo, arrasa con todo.
EFECTOS COLOSALES DE UN SIMPLE BESO
Dos labios unidos y un punto de inflexión
Parece mentira que necesitemos tantas palabras para expresar emociones complejas y, sin embargo, un beso no explique, no argumente ni justifique nada, pero sea capaz de comunicarlo todo. El beso simplemente ocurre y después de eso las cosas dejan de estar exactamente donde estaban y pasan a encontrarse en otro lugar. El beso es, en este sentido, un punto de inflexión sin discurso. No necesita explicar nada para darle la vuelta a tu mundo.
Tanto en tan poco
El amor es un sentimiento inabarcable, pero puede manifestarse en una simple mirada, en un gesto o en un beso sutil. Ironías de la naturaleza, ¿no? Es la confirmación de la norma: más es menos. Aunque el cuerpo, la cabeza y el corazón estén ansiosos de excesos románticos, el beso es limitado, pausado, dosifica las emociones y quizás por eso se vuelve tan adictivo. A fin de cuentas: nuestro canal favorito y más exclusivo para llegar al alma de la persona amada, pero a pequeñas y dulces dosis.
Consecuencias que provoca un simple beso
Uno nunca sabe en qué persona va a convertirse después de dar un gran beso. Nunca hay garantías, es una apuesta a ciegas, pero si algo sabemos todos es que ese gesto mínimo es capaz de alterar relaciones enteras, de abrirlas, de cerrarlas o de dejarlas suspendidas en un lugar nuevo, mágico y hasta incómodo.
1. La confirmación más deseada
Lo intuyes y lo planeas, pero hasta que ese beso no ocurre, uno no se quita la espina. Hay besos que existen solo para gritar un SÍ ROTUNDO a esas emociones tímidas y dudosas que no se atrevían a manifestarse. A partir de ese choque de labios, lo que no tenía nombre empieza a tomar forma, y crea de la nada una historia que estaba destinada a ser. Sí, parece evidente, pero a veces los grandes amores también necesitan ese beso liberado y desacomplejado que lo resuelve todo.
2. El beso que viaja en el tiempo
Aunque dos labios se separen, hay besos que se transforman y empiezan a existir en un relato que avanza hacia delante: el beso sigue presente en las conversaciones que vienen después, en la forma en que se miran dos personas al día siguiente, en lo que se espera que ocurra a partir de ahora... Y también se extiende hacia atrás: reinterpreta todo lo anterior, reorganiza recuerdos y da todas las respuestas a tus dudas. Su poder no está en producirse, sino en lo que desencadena.
3. El beso que descoloca
Hay besos que no sorprenden, solo confirman y fijan historias. Pero hay otros que nada más producirse ya suenan a despedida, a cierre o a duda. Esos besos no apaciguan: lo desordenan todo. Y su efecto no es el de dar claridad, sino el de traer más caos a tu vida.
Y así podríamos seguir hasta el final de los días. No son siempre románticos, ni significativos, ni necesarios. Pueden ser un acierto o un error, un inicio o un final. Porque los besos, besos son, y eso los hace indomables.
Y tú, ¿ya has conocido a tu próximo primer beso en adopte?
Si te ha gustado este artículo, vas a flipar con:
4 poemas de besos escritos por ellas
Ese beso que nunca fue y que aún recuerdas
me inscribo