Citas sencillas en primavera que parecen de película

¡Ya es primavera, mon amour! El espectáculo de la naturaleza vuelve a darlo todo para que cualquiera de tus citas sea perfecta sin que tú tengas que romperte la cabeza. Llegan los días que se alargan, los árboles que florecen y los atardeceres de peli. Para esta temporada tan especial, olvídate del plan perfecto y de medir minuto a minuto lo que tiene que pasar. La primavera viene de serie con algo que hace que todo parezca un poquito más fácil: la luz, el aire, el sonido de los pájaros, el olor a buen tiempo… Y las ganas de encontrar el amor.

Si las mejores citas fueran escenas de una película, probablemente se parecerían más a esto que a cualquier idea espectacular.

MOMENTOS ESPONTÁNEOS EN LAS CITAS QUE PARECEN DE PELÍCULA

Encuentros que parecen casuales

Como el mundo se ha puesto bonito para vosotros, cualquier lugar es digno de convertirse en el escenario perfecto de una buena cita: la visita a una librería, un parque, una terraza al sol, un banco tranquilo en medio de la ciudad… Como si se tratara de dos viejos amigos que se han encontrado por la calle, las citas primaverales se parecen mucho más a un encuentro sincero y causal que a un plan preparado y mil veces sobrepensado.

El placer de compartir

El resto del año cada uno tiene su birra y tan contentos, pero estas épocas invitan a compartir fruta, un helado, un batido, unas pipas… Es tiempo de generosidad y acercamientos que empiezan por pedir una cookie para dos y acaban entrelazando manos que estaban deseando tocarse. No es el gesto en sí, es lo que implica el acercamiento: un contacto amable que aparece sin necesidad de dar explicaciones.

Paseos con mucha complicidad

Tras meses de planes estáticos a modo de hibernación, de repente la sensación es de que la energía fluye mucho mejor en movimiento. “Vamos a dar una vuelta” se convierte en el plan ideal que quieres escuchar, y sin darte cuenta, te encuentras caminando durante horas sin un rumbo fijo y en medio de una conversación que te tiene por las nubes. Paráis mil veces a mirar y comentar cosas que os vais encontrando, pero sin otra excusa que la de seguir riendo y hablando.

No pasa nada extraordinario, pero hay algo en ese momento compartido que empieza a importar. La mejor charla aparece cuando nadie está mirando el reloj y ningún camarero os echa de la mesa. Cuando el plan es simplemente avanzar física y emocionalmente, todo se vuelve más sencillo.

Sentarse sin hacer nada, y que no sea incómodo

Caminar está bien, pero apalancarse en un banco, un trozo de césped o un bordillo cualquiera sin que el frío de la tarde de invierno os corte el rollo también es un puntazo. Simplemente parar. Parar para mirarse un segundo y descubrir que el silencio no pesa ni hay prisa por llenar cada espacio con palabras y planes frenéticos. Parar para darse cuenta de que estar frente a frente ya es mucho más de lo que habíais imaginado.

La magia de la golden hour

¿Quedamos para ver el atardecer? ¿Qué tal un paseo por la montaña? ¿Te apetece tomar algo frente al mar? Nada de paredes ni luces artificiales, el cuerpo pide naturaleza y un atardecer bonito mientras los dos pensáis a la vez: ¡Qué bien se está aquí! Igual que cambiaría la iluminación de una película antes del beso, el cielo se vuelve tenue y cálido para que acerquéis un poquito más vuestros cuerpos. Y ahora sí… ¡A DISFRUTAR, que sois los personajes protagonistas de esta película llamada vida!

Las escenas de cine parecen perfectas, pero a veces la vida real llega y supera a la ficción. A estos planes (que no son planes) de primavera, solo les falta el hilo musical de fondo. La magia del buen tiempo ha llegado, ¿a qué esperas para aprovecharla y escribir a tu cita de adopte?

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